Las ciudades son los bloques de construcción fundamentales de nuestra sociedad. A lo largo de la historia, han servido como centros de innovación, progreso, civilización y como facilitadores de la interacción social necesaria para el progreso de la humanidad.


El 50% de la población mundial habita en las ciudades. En ellas se consume el 75% de la energía y son responsables del 80% de las emisiones de carbono. Y van a más. Las ciudades se enfrentan a enormes retos: congestión, polución, apagones, delincuencia, deudas y costes crecientes, además de una gran competencia por las inversiones, los puestos de trabajo y el talento.


Las ciudades deben ser más inteligentes: más eficientes, sostenibles y habitables. Los cambios necesarios para que esto suceda y nuestras ciudades se conviertan en SmartCities sólo pueden tener lugar en su núcleo: los sistemas de control y gestión. En particular, la columna vertebral formada por el tráfico, la construcción y el abastecimiento de agua y energía de una metrópolis son vitales para su longevidad y éxito.


Las SmartCities no deben verse como las ciudades del futuro. Pueden ser las ciudades del presente. A fines de la década actual, muchas de las tecnologías críticas para una SmartCity, incluyendo las de monitorización y sensorización, los sistemas de tráfico inteligentes y los sistemas de gestión energética de edificios, serán desplegados en todos los continentes. Y si bien no hay una única solución que defina una SmartCity, las tecnologías que están siendo puestas en marcha hoy en día son piezas del rompecabezas de la SmartCity.